En el corazón de las comunidades que rodean el Caño Martín Peña, ha abierto sus puertas un espacio dedicado a preservar la memoria colectiva de quienes han construido esta historia. Más que un museo tradicional, este espacio ubicado en el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña en la calle Buenos Aires, surge como una iniciativa comunitaria que documenta el origen, la evolución y la lucha comunitaria de los barrios que conforman el Caño.
A través de fotografías históricas, líneas del tiempo, documentos y artefactos, el museo invita a residentes, visitantes y nuevas generaciones a comprender cómo estas comunidades se formaron y cómo continúan transformándose.
Awilda Camacho Llanos, presidenta del G-8 y de Barrio Obrero Oeste se Reinventa Inc., es miembro del Comité del Museo del Caño y nos explica que el proyecto nace con el propósito claro de contar la historia desde la voz de la propia comunidad. “El Museo del Caño recoge la memoria viva de nuestras comunidades. Aquí se documenta cómo surgieron nuestros barrios, cómo la gente llegó buscando oportunidades y cómo, con esfuerzo y solidaridad, construyeron sus hogares y su identidad”, explica. Además de Awilda, el comité del Museo del Caño cuenta con la participación de líderes comunitarias como Lucy Cruz y Felicita Maldonado, entre otros líderes de la comunidad.
De los asentamientos a la comunidad
Las exhibiciones del museo narran el origen de los asentamientos alrededor del Caño a principios del siglo XX. Con el crecimiento industrial y los cambios económicos del país, muchas familias campesinas migraron hacia San Juan en busca de empleo y mejores condiciones de vida. Ante la falta de vivienda accesible, muchas personas comenzaron a establecerse en terrenos cercanos al agua, levantando sus casas en los manglares y zonas cercanas al Caño. Así fueron formándose comunidades de viviendas, muchas construidas sobre pilotes, creando redes de apoyo que se convirtieron en la base de la vida comunitaria.
Economía, cultura y vida cotidiana
El museo también destaca la vida social y económica que se desarrolló en el Caño. Los colmados, cafetines y pequeños comercios se convirtieron en centros de encuentro comunitario donde, además de adquirir productos de primera necesidad, se fortalecían las relaciones sociales. Los deportes y las actividades recreativas también formaron parte importante de la vida en estas comunidades. El boxeo, el béisbol y otras actividades deportivas ayudaron a formar generaciones de jóvenes que encontraron en el deporte una vía de desarrollo personal y comunitario.
Las mujeres desempeñaron un papel fundamental en la economía familiar, trabajando como costureras, lavanderas, cocineras y en múltiples oficios que ayudaban a sostener sus hogares. Una de las secciones que más llama la atención, es la exhibición de objetos cotidianos que formaron parte de los hogares del Caño en décadas pasadas.
Entre las piezas se encuentran una vitrola, un radio antiguo, máquina de escribir, cabezales de cama de pilares, vasijas ornamentales, planchas de hierro, fiambreras de metal, quinqués, molinos de café y hasta una de las famosas máquinas de coser Singer empotrada en su mesa de madera. Estos y otros artículos reflejan cómo era la vida doméstica en las comunidades durante gran parte del siglo XX. Los objetos no solo evocan recuerdos y tradiciones familiares, sino que también permiten comprender cómo las familias del Caño organizaban su vida diaria, conservando prácticas, oficios y formas de convivencia que marcaron su identidad cultural.
Un recorrido por la historia
El Museo del Caño presenta además una línea del tiempo que conecta eventos históricos importantes, desde el desarrollo urbano de Santurce en el siglo XIX hasta las luchas comunitarias más recientes. Entre los momentos destacados se encuentran:
- La expansión urbana de San Juan y el desarrollo de Santurce
- La migración del campo a la ciudad durante la primera mitad del siglo XX
- La consolidación de comunidades alrededor del Caño Martín Peña
- La organización comunitaria para mejorar las condiciones de vida
- Los esfuerzos actuales de restauración ambiental y desarrollo comunitario
“Es importante plasmar lo que se ha logado y que tanto nuestra comunidad como otras personas, conozcan nuestra historia. Que cuando salgan de la visita, se lleven la historia sobre el asentamiento, la lucha y como una comunidad pudo paralizar un proceso de desplazamiento”, explica la presidenta del G8. “La lucha continua y tenemos además que fortalecer a las nuevas generaciones que para que se integren en los procesos de nuestra evolución. Una de mis metas es trabajar con la juventud, y los líderes tenemos que pasar el batón. Parte del plan de trabajo es adiestrar a jóvenes que se empapen de la historia y sirvan como guías del museo”, añade.
El Caño hoy y mañana
Actualmente, el distrito del Caño Martín Peña comprende aproximadamente 1,600 acres, extendiéndose desde la Bahía de San Juan hasta la Laguna San José. A lo largo de los años, estas comunidades se han convertido en un símbolo de resiliencia, organización y solidaridad, demostrando que el desarrollo comunitario puede construirse desde la participación ciudadana. Para Awilda, el museo representa mucho más que un espacio educativo. “Este museo es un lugar para recordar de dónde venimos, pero también para inspirar a las nuevas generaciones. Nuestra historia demuestra que las comunidades organizadas pueden transformar su realidad.”
El museo contempla su crecimiento a corto plazo con el apoyo del MAC (Museo de Arte Contemporáneo) para instalación del imaginario fotográfico Sereno no me mandes a dormir, obra del artista Gregory Rivera en homenaje a las personas que habitan y defienden el Caño. También, se está habilitando una sala de lectura que servirá para talleres educativos a grupos y escuelas visitantes.
No puede faltar al culminar la visita, una tiendita de vitrina que ofrece algunos artículos para que los visitantes lleven un recuerdo de su visita. Al momento están disponibles libretas del Museo del Caño y ejemplares del libro Historia del Caño Martín Peña contada por sus pobladores por Pedro A. González Vélez.
A través de la participación comunitaria y el apoyo de aliados, el museo continuará creciendo como un espacio donde la memoria, la identidad y la esperanza del Caño Martín Peña se preservan para las futuras generaciones. Porque la historia del Caño es una historia viva que sigue escribiéndose cada día. Y como nos dice Awilda: “El museo no es solamente pasado…es pasado, presente y futuro.”
El Museo del Caño invita a residentes, estudiantes, investigadores y visitantes a conocer de cerca la historia del Caño Martín Peña y el legado de sus comunidades. Las personas interesadas en coordinar visitas educativas, realizar donativos o convertirse en colaboradores del proyecto pueden comunicarse a través del correo electrónico g-8inc.pr@hotmail.com o llamando al 787-946-3394. También pueden realizarse donativos a través de PayPal y ATH Móvil/G8inc.